SALUD DIGESTIVA EN VERANO

El calor, los cambios de horarios y una alimentación más relajada puede hacer que nuestras digestiones sean más pesadas y molestas. ¿Qué debemos tener en cuenta para evitarlo?

 

Con el verano y el buen tiempo llegan las vacaciones, los viajes y el salir más de casa. El tiempo libre y las buenas temperaturas invitan a llevar una vida más sedentaria para poder descansar, por lo que nuestros hábitos, horarios y alimentación cambian en esta época. La tendencia es relajar el ritmo, ajustar nuestros horarios a lo que vaya surgiendo y no prestar tanta atención a la alimentación. Comemos más fuera de casa, a veces más cantidad y abusamos de comidas más copiosas y de los alimentos estrella : más fritos, más snacks, más salsas, más alcohol y más bebidas carbonatadas y dulces.

Pero no olvidemos que el organismo funciona como una máquina precisa y nota cualquier cambio en nuestros hábitos. El sistema digestivo es uno de los más sensibles a estos cambios, y por eso es normal que en verano podamos tener más estreñimiento, acidez gástrica, gases e hinchazón, dolor de estómago, halitosis, migrañas y cansancio, entre otros.

Para que una mala digestión y otras molestias no te impidan disfrutar del tiempo de relax, es conveniente seguir algunos consejos muy simples para cuidar tu alimentación en verano, toma nota:

 

  1. Intenta no variar el horario de tus comidas

Los desórdenes horarios son una de las causas más frecuentes de las digestiones lentas y pesadas. Aunque estés fuera o de vacaciones, intenta comer siempre a la misma hora para que el organismo mantenga su rutina y no tenga que estar adaptándose constantemente a cambios de horario.

 

  1. Come con tranquilidad

Tomarnos nuestro tiempo para comer, para masticar bien los alimentos y para saborear la comida facilita el trabajo del sistema digestivo y evita los gases. Olvídate del estrés y de comer en 10 minutos .

 

  1. Las comidas, mejor ligeras

El exceso de grasas saturadas y el abuso de comidas procesadas, fritos y rebozados dan más trabajo a nuestro estómago a la hora de digerir los alimentos. También es conveniente evitar las comidas copiosas y hacer lo posible para comer con moderación. Mejor varias veces al día cantidades pequeñas que “darte un homenaje” cada día. Y también evitar en lo posible el picoteo, sobre todo de snacks o productos ricos en grasas, azúcares o que nutricionalmente no aporten nada. Un puñado de frutos secos o un poco de fruta entre horas es más saludable y ayudará a llegar con menos apetito a las comidas principales. Para digestiones menos pesadas, comidas más ligeras.

 

  1. Mantén una buena hidratación

Además de ser necesaria por la mayor pérdida de líquidos debido al calor, una buena hidratación también ayuda al proceso de la digestión. Es importantísimo beber agua a diario y en cantidades suficientes. La clave está en beber antes de tener sed, aunque nos cueste y nos resulte incómodo. Bebe abundantes líquidos, preferiblemente agua. También puedes recurrir a los zumos de frutas naturales y a las infusiones, granizados, smoothies… Las bebidas gaseosas aumentan los gases, por lo que abusar provoca hinchazón y malestar de estómago.

 

  1. Haz un poco de ejercicio

Aunque el calor invita a no moverse mucho y a disfrutar de manera más bien sedentaria, el aparato digestivo trabaja mejor si lo activamos con un poco de ejercicio diario. Procura moverte un poco en las horas de menos calor, y nunca recién comido. Descansar un poco mientras se hace la digestión favorece que se haga de forma más correcta. Camina regularmente y aprovecha para subir por las escaleras en vez del ascensor. Con pequeños gestos de este tipo conseguirás pasar unas vacaciones menos sedentarias.

 

  1. No olvides aportar fibra a tu dieta

Siempre que puedas opta por priorizar el consumo de frutas frescas con piel, cereales integrales y vegetales crudos, también legumbres. Los alimentos con fibra son unos buenos aliados de la digestión, ya que favorecen el movimiento intestinal y evitan las digestiones lentas y pesadas.

 

  1. Complementa con prebióticos y probióticos

Tanto los alimentos prebióticos como los probióticos cuidan y ayudan a restaurar el equilibrio de la flora intestinal, imprescindible para mantener en forma el sistema inmunológico y tener una buena salud. Si tienes alteraciones intestinales o digestiones pesadas, puedes añadir a tu dieta alimentos prebióticos como la alcachofa, el ajo, la cebolla y el puerro, o alimentos probióticos como el yogur natural, el chocolate negro o las aceitunas.

 

  1. Olvida los alimentos flatulentos.

Brócoli, algunos tipos de legumbres, coles, alcachofa o productos que incluyen edulcorantes como el sorbitol, como pueden ser los chicles y caramelos. Las flatulencias te harán sentir incómodo y pueden crear también malestar en el estómago.

 

Escrito por:

Gloria Rosell, Nutricionista Nutripharma en Almería.

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